¿Cuándo es momento de hablar de educación cívica con niños, niñas y adolescentes?

Educación cívica

En un mundo de constantes y acelerados cambios, muchas veces es confuso entender todo lo que está pasando en el entorno. Bien sea social o políticamente, el ritmo de las sociedades avanza de manera abrupta y si para los adultos puede ser difícil procesar lo que ocurre a su alrededor, ¿cómo será entonces para los más pequeños de la casa?

Desde muy chicos, en la escuela siembran en el pensamiento de los niños y niñas las primeras semillas de curiosidad relacionadas con los derechos y deberes de todo ser humano. Sin embargo, la tarea de cultivar ese conocimiento es continúa, diaria y con participación de todos y todas.

Dependiendo del contexto de cada sociedad, los más pequeños comenzarán a formular ciertas preguntas: ¿Qué es una protesta?, ¿por qué los países tienen presidentes?, ¿los niños podemos votar?, la maestra dijo que tenemos derechos y obligaciones, ¿cuáles son?

Es entonces cuando se comienza a fomentar una crianza respetuosa, basada en valores que promuevan la participación de todos y todas, aportando ideas y opciones para que los niños formen su propio criterio.

 

 

La generación del futuro

Así como los adultos tenemos un rol activo y participativo en este mundo tan complejo, las nuevas generaciones también lo tienen. Independientemente de la realidad económica, política, social, cultural o religiosa que cada uno tenga, es importante saber lo que los más pequeños piensan, identificar sus inquietudes y dar respuesta, en la medida de lo posible, a sus cuestionamientos.

 

En una crianza saludable, se recomienda que los derechos y deberes de los niños, niñas y adolescentes se aborden de manera conjunta, de forma clara y desde muy temprana edad.

 

Esto no solo con la finalidad de instruir a los más pequeños en el camino de pensamiento crítico, sino además para darles la confianza que necesitan en las diferentes etapas de sus vidas.

 

En Akanni somos conscientes de las diversas realidades que pueden presentar los niños y niñas, sobre todo cuando se encuentran en los primeros años de su desarrollo.

 

Como padres, profesores, psicólogos, orientadores, apoderados o guías podemos incentivar la integración de los más pequeños en su entorno; en primer lugar para que puedan entender de forma responsable los diversos —y hasta abruptos— cambios que regularmente ocurren en la sociedad; y en segundo, para que  no vean estos procesos como algo aislado, sino como transformaciones que ocurren a lo largo del tiempo.

 

Una forma acertada de lograr este tipo de acciones es por medio de dinámicas interactivas, preguntas y respuestas, lecturas, cuentos, juegos, etcétera. La idea es dar inicio a conversaciones en las que los niños y niñas se puedan expresar sobre lo que sucede y manifestar las inquietudes que tengan.

Guía de mediación

Material y actividades para mediar esta lectura

¿Cómo fomentar la educación cívica?

El único límite dentro de la enseñanza es la imaginación. A continuación compartimos algunos consejos para fomentar la educación cívica en niños, niñas y adolescentes:

  1. Explicarles de manera didáctica conceptos básicos como democracia, inclusión, diversidad cultural, migración, entre otros.
  2. Sensibilizar a los más pequeños sobre temas como la injusticia social, la pobreza, la discriminación hacia grupos vulnerables y más.
  3. Permitir que participen en la toma de decisiones que puedan ser transcendentales para el futuro de un país, como por ejemplo, una elección de autoridades.
  4. Recalcar la importancia de conocer sus derechos como ciudadanos.
  5. Destacar la libertad de pensamiento y el pensamiento crítico como una filosofía de vida en su formación.
  6. Introducirlos en iniciativas sociales que puedan tener un impacto positivo en la sociedad como por ejemplo la protección del medio ambiente.

Estas son algunas de las formas en las que podemos conocer cómo se sienten los niños y niñas  en relación a los procesos sociales.

 

Importancia del pensamiento crítico

En tiempos tan complejos como los que vivimos es bueno destacar el pensamiento crítico que se forja desde muy temprana edad con la ayuda de todos. Así pues es la base que prepara a las generaciones del futuro para trabajar por sociedad más justa, equitativa y con valores.

Podemos definir el pensamiento crítico como la habilidad que se tiene de recibir, escuchar y analizar información, para luego crear una opinión respecto de lo que escuchamos en un primer momento y con base en ello tomar decisiones.

La crianza respetuosa respalda esta filosofía y por ello queremos  mencionar algunas estrategias para fortalecerlo:

No imponer criterios: los niños y niñas tienen el derecho de crear su propia opinión con base en sus experiencias, imponer una ideología de pensamiento le quitará autonomía como ser humano.

Hablar sobre los pro y los contra: las situaciones tienen su lado bueno y su lado malo y es necesario comprender ambos para entender, cuestionar y generar curiosidad intelectual.

Enseñar a conseguir conclusiones lógicas y reflexivas: esto ayudará a que los niños, niñas y adolescente puedan resolver más rápido y con mayor razonamiento los complejos escenarios en los que estén presentes. Además fortalecer su toma decisiones en el futuro.

Un libro ideal para abrir conversaciones de este tipo es “El canto perdido”, una obra recomendada para personas que quieren entender cómo ven los más pequeños los procesos de transformación social y política.

Esta lectura toca temas como la migración, la amistad, la empatía, la diversidad cultural, la identidad y un sinfín de situaciones que son más comunes de lo que creemos en nuestro entorno, pero que muchas veces damos por sentadas.

¿Qué es una manifestación?, ¿qué hacen las autoridades?, ¿quién oye la voz de los niños y niñas en medio de las demandas sociales?, ¿dónde terminan los derechos de una persona?

Estas son algunas de las interrogantes que pueden dar pie a conversaciones saludables que permitan saber qué piensan los niños y niñas y cómo se les puede ayudar. La idea, como ya lo hemos dicho, no es encontrar una solución, es permitir que se expresen, den a conocer sus sentimientos e inquietudes.

 

Fuentes:

Más contenido relacionado:

Lactancia, la importancia de crear redes

Necesitamos redes fuertes, compañía de otras mujeres amorosas que amamantan, información confiable de profesionales de la salud, personal sanitario que realmente confíe en nosotras y esté preparado con las habilidades de acompañamiento desarrolladas y trabajadas desde el inicio de su formación universitaria, pero más que cualquier otra cosa necesitamos sororidad.

Leer más »
Artículo añadido al carrito.
0 artículos - $0